Stavros toma el mando de la Subdirección Z y acto seguido, a grandes zancadas, recorre sus dominios: una vasta jungla de escritorios, cada uno con todos los aditamentos del caso: computadora, teléfono, silla y un ejecutivo dispuesto a casi todo.
Pero Stavros no está contento: el ansia de cambio lo invade y en un instante todo a su alrededor se transforma en manchas difusas y amenazadoras, y empieza a despedir gente, a destruir procedimientos y a reacomodar el espacio físico. No sabemos qué lo impulsa (y él menos lo entiende), pero no soporta tener que trabajar con los sistemas y la gente de su predecesor. La subdirección Z, encargada de verificar que el dinero de los proyectos se gaste adecuadamente, y que realiza verificaciones en papel y en campo, es destruida desde adentro, para adoptar funciones difusas e incomprensibles para todos, incluso para el mismo Stavros. Sin un plan claro, sin un objetivo comprensible, sin procesos de ningún tipo, Stravros arranca a la gente de sus puestos de trabajo y arroja todo a la calle. Stavros es un destroyer. Continuar leyendo «Destroyer»

Parecería que es algo genético en los mexicanos ya que como señalara Díaz-Guerrero [1], a la hora de trabajar estamos más interesados en divertirnos que en trabajar. Pero otros amigos me comentan que les ha tocado ver que algunos directivos extranjeros que vienen a México acaban por adoptar el esquema mexicano y tarde o temprano se entregan a una forma de trabajo lúdica y caprichosa, incomparable con lo que harían en sus países de origen. ¿Será que a fin de cuentas en México todo se vale y ellos pueden dar rienda suelta a lo que les encanta hacer pero en su país no podrían? ¿O será que la cultura es tan poderosa que doblega a los vikingos, bretones, celtas, samuráis y manchegos que llegaron con la intención de llevarnos al orden? 
Los gladiadores de cada bando se preparan. Cada uno se coloca la máscara que la situación demanda. En la primera reunión, los jerarcas de cada bando definen las nuevas reglas, el trofeo, cuántos rounds, lo que está en juego.