Surge un conflicto entre áreas. Algún dato no cuadra, dicen unos; el procedimiento no es el correcto, dicen los otros. Se avecina una función de box. Cada bando convoca a sus gladiadores más fuertes mientras se decide dónde se verificarán las hostilidades. Los hay de peso completo, que van acompañados por un gran elenco que incluye a su acondicionador físico-analista-de-Excel, su masajista-redactor-de-justificaciones, su sparring-abogado-del-diablo.
Los gladiadores de cada bando se preparan. Cada uno se coloca la máscara que la situación demanda. En la primera reunión, los jerarcas de cada bando definen las nuevas reglas, el trofeo, cuántos rounds, lo que está en juego.
En la segunda junta se afinan las reglas. Algunos no estuvieron presentes en la primera junta, así que no entienden nada y se les ofrece una amplia, actualizada y maquillada explicación, que toma partes de la realidad y las mezcla con residuos oníricos de los narradores. Varios siguen sin entender nada. Los gladiadores de peso completo siguen calentando; hay mucho boxeo de sombra en los pasillos. Todo parece listo para que la pelea se inicie en la siguiente sesión. Continuar leyendo «Gladiadores y bufones»
