Destroyer

Stavros toma el mando de la Subdirección Z y acto seguido, a grandes zancadas, recorre sus dominios:  una vasta jungla de escritorios, cada uno con todos los aditamentos del caso: computadora, teléfono, silla y un ejecutivo dispuesto a casi todo.

Destroyer02Pero Stavros no está contento: el ansia de cambio lo invade y en un instante todo a su alrededor se transforma en manchas difusas y amenazadoras, y empieza a despedir gente, a destruir procedimientos y a reacomodar el espacio físico. No sabemos qué lo impulsa (y él menos lo entiende), pero no soporta tener que trabajar con los sistemas y la gente de su predecesor.  La subdirección Z, encargada de verificar que el dinero de los proyectos se gaste adecuadamente, y que realiza verificaciones en papel y en campo, es destruida desde adentro, para adoptar funciones difusas e incomprensibles para todos, incluso para el mismo Stavros. Sin un plan claro, sin un objetivo comprensible, sin procesos de ningún tipo, Stravros arranca a la gente de sus puestos de trabajo y arroja todo a la calle. Stavros es un destroyer. Continuar leyendo «Destroyer»

El Cacique

Uno de los personajes más interesantes en la vida organizacional es El Cacique. Emisario del pasado pero con tecnología moderna, El Cacique representa un obstáculo en el camino entre el presente y el estado deseado para la organización.

Más que una persona, El Cacique es un sistema de interacción en el que varios personajes juegan papeles específicos.

De Telenovela

Estoy en Cd. Obregón, Sonora, disfrutando una machaca en el aeropuerto. La TV está a todo volumen y poco a poco me succiona hacia la trama de una tensa telenovela, cuyo nombre afortunadamente no registré. Y entonces empiezo a sudar frio y sentir, no miedo, sino pavor: los monstruos más monstruosos de las organizaciones, aquellos que me he dedicado a describir y analizar, son simples personajes de telenovela. Ahí está el malo, el transa, la prosti organizacional, el parásito, el esclavo, gente desenfrenada y presa de sus pasiones. En menos de lo que tardo en ponerle salsa a mi burrito, el guionista ya le dio varios topetazos y uppercuts virtuales a los derechos humanos, a la igualdad de género, a la meritocracia y a la abolición de la esclavitud. Continuar leyendo «De Telenovela»

Playground Inc.

Ademir me comenta que cuando observa las organizaciones en México siente que está en el patio de juegos de una escuela primaria. Cada quién quiere poner las reglas a su gusto. Además, las reglas se cambian a cada momento, según los intereses que unos logran imponer a los otros.

PlaygroundParecería que es algo genético en los mexicanos ya que como señalara Díaz-Guerrero [1], a la hora de trabajar estamos más interesados en divertirnos que en trabajar. Pero otros amigos me comentan que les ha tocado ver que  algunos  directivos extranjeros que vienen a México acaban por adoptar el esquema mexicano y tarde o temprano se entregan a una forma de trabajo lúdica y caprichosa, incomparable con lo que harían en sus países de origen. ¿Será que a fin de cuentas  en México todo se vale y ellos pueden dar rienda suelta a lo que les encanta hacer pero en su país no podrían? ¿O será que la cultura es tan poderosa que doblega a los vikingos, bretones, celtas, samuráis y manchegos que llegaron con la intención de llevarnos al orden? Continuar leyendo «Playground Inc.»

Thinkers and doers… and the others

Para los que no leen inglés, podríamos traducir el título de este post como “Muchos jefes y pocos indios”, que era la forma en que antiguamente se daba a entender que todo mundo quiere dar órdenes pero no hay quien trabaje.

Pepe entabla conversaciones de alto nivel con una fotógrafa para que visite ciertas instalaciones de su organización no abiertas al público. Las conversaciones incluyen comentarios sobre un pago, también de alto nivel. Unos días después Pepe se da cuenta de que lo que está pidiendo no es posible, al tiempo que se da cuenta de que la fotógrafa va a aprovechar la oportunidad para obtener beneficios a su favor, así que Pepe decide dar marcha atrás. Pero Pepe no puede decir que no en conversaciones de tan alto nivel sin deteriorar su imagen, así que comisiona a la segunda de a bordo, Florentina, para que sea ella la que le dé la negativa a la fotógrafa y, además, que evite cualquier pago. Florentina hace malabares conceptuales con el asunto durante varios días y cuando Pepe le pregunta cómo va el asunto que él evadió, no puede soportarlo más, decide evadirlo ella también y se lo delega a La Chata, que ya había oído de las múltiples evasiones en el asunto, pero que nunca se imaginó que la tortuosa trayectoria del problema acabara precipitándose en su escritorio. Continuar leyendo «Thinkers and doers… and the others»