De Telenovela

Estoy en Cd. Obregón, Sonora, disfrutando una machaca en el aeropuerto. La TV está a todo volumen y poco a poco me succiona hacia la trama de una tensa telenovela, cuyo nombre afortunadamente no registré. Y entonces empiezo a sudar frio y sentir, no miedo, sino pavor: los monstruos más monstruosos de las organizaciones, aquellos que me he dedicado a describir y analizar, son simples personajes de telenovela. Ahí está el malo, el transa, la prosti organizacional, el parásito, el esclavo, gente desenfrenada y presa de sus pasiones. En menos de lo que tardo en ponerle salsa a mi burrito, el guionista ya le dio varios topetazos y uppercuts virtuales a los derechos humanos, a la igualdad de género, a la meritocracia y a la abolición de la esclavitud. Continuar leyendo «De Telenovela»

Taxidriver

Sientes esa extraña sensación de que el taxista que acabas de contratar no sabe a dónde va. Y tu pesadilla se vuelve realidad cuando cinco cuadras después de arrancar, el taxista te pregunta “¿cómo llego a donde usted dice que va?” IMG_1910Me ha ocurrido varias veces, así que no es coincidencia [a].

La primera vez me pasó en Tuxtla: a la puerta del hotel hay un taxi nuevo y que parece estar en regla. El botones lo llama y le dice: “El señor va a Villaflores”. Para los que no conocen por allá, de Tuxtla a Villaflores hay 70 kilómetros, muchas rutas y también muchas desviaciones, de manera que un volantazo equivocado te puede depositar en Guatemala o en Chacahua, en el vecino estado de Oaxaca. La cosa es que a las cinco cuadras del hotel, el taxista me pregunta “¿Y cómo llegamos a Villaflores?”. Hubo que regresar al hotel, cambiar de taxi y de chofer, una hora perdida. Continuar leyendo «Taxidriver»